martes, 13 de marzo de 2012

SE ME HA CAIDO UN MITO

¿Cuantas veces hemos oído rumores y nos los hemos creido a pies juntillas?

Para muestra os recopilo mis "falsos mitos" favoritos, a mi me resultaron útiles espero que a vosotros también.

Las espinacas tienen mucho hierro, FALSO. 
El origen de este mito es un error de transcripción de la secretaria del científico J.Alexander que al escribir los datos de composición de las espinacas desplazó una coma decimal de lugar por lo que multiplicó por diez la cantidad real de hierro que poseen las espinacas. El error consistía en asignar a las espinacas 30 miligramos de hierro en vez de los 3 que tiene realmente. Alimentos como los garbanzos o las lentejas presentan más cantidad de hierro que las espinacas. Las espinacas son mas ricas en vitamitas A y E, yodo y antioxidantes. 
El error perduró hasta la década de los 30, cuando unos científicos alemanes volvieron a realizar los análisis aunque no se hizo público hsta 1981 en un artículo en la revista British Medical Journal.

Sólo usamos el 10% de nuestros cerebros. FALSO. 
A pesar de los avances en neurociencia, seguimos creyendo que usamos, tan sólo, el 10% de nuestros cerebros. Esta sentencia falsa se le adjudica a Einstein, pero no hay ninguna cita textual del científico que lo corrobore. La creencia procede probablemente de 1907, para alentar el afán autodidacta.
Lo estudios realizados sobre daños celebrales demuestran que usamos mucho más del 10%. No hay áreas dormidas y prácticamente ninguna parte del cerebro está del todo inactiva.

Sudar adelgaza. FALSO.
Sudar te hace perder peso porque se pierde agua, pero cuando te hidrates, ese peso se recuperará.

El pelo no crece más fuerte tras afeitarnos. FALSO.
Ni más oscuro ni más fuerte. El pelo afeitado no crece con más fuerza como se demostró ya en 1928, en un ensayo clínico. Durante el afeitado se elimina la parte muerta del cabello y no la viva, que está bajo la piel.
El cabello es más oscuro porque aún no ha sido expuesto al sol y no tiene el extremo tan fino.



Después de la leche nada eches. FALSO.
Según este dicho popular, después de beber leche no debe ingerirse nada, especialmente zumos de frutas, ya que hace que se corte en el estómago, lo que resulta peligroso para la salud. No tiene ninguna justificación. Se puede ingerir fruta o zumos a la vez que la leche, antes o después, sin que tenga que ser específicamente malo. 




Apagar la calefacción consume más energía que mantenerla encendida a temperatura constante. FALSO.
Encender la calefacción supone un pico de gasto, pero a la larga, el ahorro se nota. 
Es recomendable regular el termostato a 20º, puesto que aumentarlo un solo grado supone un 7% más de gasto de energía.
Según un estudio de la Oficina Verde de la Universidad de Zaragoza, si se limita la temperatura a 16ºC entre las diez de la noche y las seis de la mañana, se puede recortar en torno a un 13% el consumo anual de combustible, con respecto a lo que ocurriría si se mantiene una temperatura constante de 20ºC. Con el apagado el ahorro es aún mayor.



Si no se satisface un antojo, el niño tendrá una mancha en la piel. FALSO.
Las manchas con las que nacen algunos bebés no tienen nada que ver con antojos no satisfechos. Son manchas congénitas provocadas por diversas causas. La mayoría no tienen más importancia que la estética. Las manchas que tienen un color marrón se deben a una concentración mayor de melanina en esa zona. Las manchas moradas son angiomas planos debidos a una formación anómala de capilares dilatados.



Hacer abdominales para perder barriga. FALSO.
Para quitar barriga lo que hay que hacer es ejercicio aeróbico y quemar la grasa. Hacer abdominales sólo y únicamente fortalecera el músculo, pero no quemará la grasa que tiene encima.

Es peligroso tomar leche después de la lactancia. FALSO.
Existe una corriente de opinión que considera que la leche es un producto negativo. Los defensores de esta teoría argumentan que ningún mamífero vuelve a probarla después del destete y que el aparato digestivo del bebé está preparado para digerir la leche materna sólo durante la lactancia ya que después desaparecen de manera natural las enzimas que la metabolizan. 
Se trata de unas afirmaciones falsas. Los animales no consumen leche porque no son ganaderos; de hecho no la desprecian cuando se la ofrecemos. Sí es cierto que las personas o los grupos sociales que no toman leche regularmente pierden las enzimas que la digieren, especialmente la lactasa, pero sólo por dejar de consumirla. Así, en los países nórdicos es raro ver intolerancias a la lactasa, mientras que en África se da justamente el fenómeno inverso. En España, este problema podría afectar hasta el 20% de la población. 

No te puedes teñir el pelo estando embarazada. FALSO.
Te puedes teñir sin problemas, ya que al bebé no le va a afectar. Es recomendable que uses tintes naturales que no dañen mucho el cabello y productos sin demasiadas sustancias químicas ya que sí es cierto que tu piel está más sensible y puede irritarse. 

La fruta por la noche o de postre engorda. FALSO.
Las frutas son abundantes en agua, vitamina A y fibras, por lo que es bueno tomarlas a cualquier hora del día. Es absurdo pensar que cambia el aporte calórico de ésta según la hora del día, pero el único inconveniente es que contiene fructosa, por eso nos engordará dependiendo del desgaste que tengamos posteriormente. Hay que ingerir unas cuatro piezas de fruta al día.

Los alimentos ricos en carbohidratos engordan. FALSO.
Esta creencia es totalmente errónea, ya que las calorías por gramo que aportan los hidratos (4 cal/g) son menos de la mitad de las que aportan las grasas (9 cal/g).
Las pastas, el pan, o cereales concentran calorías que sólo pueden representar un aumento de peso si se consumen en demasía y el gasto calórico del organismo es nulo.Pues el exceso de carbohidratos no utilizados se acumulan como grasa que puede utilizarse como fuente de energía en otra ocasión al ser un reserva de fácil movilización.

Hay que beber, como mínimo, 8 vasos de agua al día. FALSO.
El origen de este falso mito puede datar de 1945, cuando se hizo pública una recomendación en la que se establecía que la cantidad de agua que debía tomar cada adulto, en la mayoría de los casos, era de “2,5 litros al día”. Aquella recomendación continuaba afirmando que cada persona debe consumir “un mililitro de agua por cada caloría de comida” y que “la mayoría de esta cantidad está en las comidas”.
Si se ignora esta última frase, se puede interpretar que, efectivamente, debemos tomar ocho vasos de agua diarios. Por el contrario, beber agua en exceso puede ser perjudicial.

El pelo y las uñas siguen creciendo tras la muerte. FALSO. 
La leyenda nace en Sin Novedad en el Frente, donde el autor describió cómo siguen creciendo las uñas de su amigo tras la muerte de éste. 
El antropólogo William Maples lo desmiente: “No es más que un espejismo, no ocurre tal cosa”. La deshidratación del cuerpo tras la muerte puede provocar que la piel se retraiga en el pelo y las uñas, creando la apariencia de que han crecido. El crecimiento de uñas y pelo requiere una compleja regulación hormonal que es imposible tras la muerte.



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