Un día cualquiera en la vida de una fumadora empedernidamente guapa
Hay
días que te levantas con el pié derecho, otros cansado, otros con ganas
de comerte el mundo, los hay que piensas en lo pequeñitos que somos y
otros piensas en cuestiones metafísicas o en tonterías.
Sinceramente creo que no. Después de fumar
durante más de quince años cuando odias el olor a tabaco, los malestares
y las consecuencias que éste provoca… creo que no hay nada más absurdo.
Y es que somos débiles y no hay nada que nos lo haga tener tan presente. Tenemos información, tenemos medios pero seguimos fumando como carreteros. Nos lo prohíben cada vez más y más nos apetece. Nos suben el precio del tabaco y seguimos comprando.
Puede que nos de vergüenza pedir a un
desconocido que nos deje hacer una llamada con su móvil, o que nos
preste algo de dinero para algo realmente necesario pero un cigarro se
lo pedimos a cualquiera y también se lo damos a cualquiera. Puede que en
casa nos quedemos sin leche, sin huevos, sin pan… pero no bajamos a las
tantas a comprar un producto de necesidad básica un sábado por la tarde
ni de coña, eso si, como nos quedemos sin tabaco bajamos a comprar y
nos crecemos cual ave fénix del sofá de casa aunque luego no fumemos en
toda la tarde.
En fin, permitidme que utilice estas líneas
como método de autoayuda para ver si poco a poco va haciendo mella en mí
y un día me levante con las narices suficientes para decir “Hoy no voy a
fumar” y otro con la convicción de que ya no soy fumadora.
Fdo. Una yonki de la nicotina.


No hay comentarios:
Publicar un comentario