martes, 1 de septiembre de 2009

Por qué llamarlo arte cuando queremos decir "business"

Los siete artes son: pintura, escultura, arquitectura, literatura, música, danza y cine.
Dice la Real Academia de la lengua española que el arte es: "Manifestación de la actividad humana mediante la cual se expresa una visión personal y desinteresada que interpreta lo real o imaginado con recursos plásticos, lingüísticos o sonoros".


Pues bien, cuando en esta definición leemos la palabra "desinteresada", ya deberíamos estar aplicando un enorme filtro sobre lo que entendemos por "arte" en nuestros días. ¿Qué hemos de hacer?
¿Excluímos a pintores de cámara, bye bye Meninas? ¿A arquitectos multimillonarios pagados por los propios estados y cajas de ahorro? ¿A Gustave Eiffel? ¿quemamos todos nuestros libros, nuestros discos? ¿qué hacemos con las compañías de danza y bailarines de postín? ¿y el cine? Si hasta los más humildes cortometrajes pretenden rentabilizar su esfuerzo.

Entonces, si lo correcto es la definición, parece claro que las expresiones artísticas pasan a ser "business" en el mismo momento en el que las comercializamos, siempre y cuando esa no fuese nuestra idea inicial (en este caso también deberían ir fuera del grupo).

Qué diablos, a fín de cuentas es puro entretenimiento para nuestros sentidos.
¡Qué haríamos sin "business"!

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