domingo, 27 de noviembre de 2011

Medidas para mitigar el estrés laboral

Anglosajones del año 1066
Son cada vez más numerosas las voces que desde hace tiempo se posicionan a favor del modelo laboral que se sigue en la Europa Anglosajona (esa tan distinta a nuestro carácter latino y mediterráneo) pero tan efectiva en muchos aspectos y concretamente en medidas laborales, donde van años luz a las nuestras.

En España somos cuadriculados en cuanto al cumplimiento a rajatabla del horario laboral establecido en nuestro contrato sin tener en cuenta las horas laborales realmente producidas. 

Todos somos conscientes, por experiencia, que desde que llegamos a nuestro puesto de trabajo hasta que nos despedimos producimos trabajo solamente durante un 70% del horario laboral y el resto lo pasamos por decirlo de una manera coloquial “calentando el sitio”. 

También es verdad que hay días, por diferentes circunstancias, mucho más productivos que otros y esos días hay que sacar el “curro” como sea. La otra cara de la moneda, por qué no decirlo, también la conocemos, días en los que no hubiese pasado nada por no haber ido a trabajar o haber salido un par de horas antes.

Este modelo laboral en el resto de Europa está más que superado, ya que es una manera inmadura de tratar al trabajador la que nosotros manejamos. Todo podría funcionar de forma más fluida si se nos contratase según el trabajo que producimos, por objetivos cumplidos y no por las horas y horas perdidas que permanecemos sentados, lo que por otra parte no quiere decir que estemos trabajando más y mejor. Los resultados deberian medirse por la calidad del trabajo desempeñado y no por la hora de llegada y salida del mismo. Con esa medida se premia al trabajador responsable y comprometido, tanto con el trabajo como con su tiempo libre.

Claro ejemplo de calentamiento de silla sin producción laboral
En fin, esperemos que si tanto nos fijamos en nuestros vecinos norteños para adoptar medidas de todo tipo, poco a poco podamos ir avanzando hacía una manera más lógica de compatibilizar y administrar tanto nuestro tiempo destinado al trabajo con nuestra parcela privada. Que se nos valore por lo que trabajamos y no por lo que mucho que parecemos trabajar.

Seremos más felices y quizá algún día, esperemos que no muy lejano, comamos perdices.

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