domingo, 27 de noviembre de 2011

EL SUEÑO DE BEATRIZ

Beatriz era todavía una adolescente soñadora cuando se imaginaba la llegada del año 2000 como todo un acontecimiento.

Ilusionada se veía con 25 años en su propia casa, trabajando por vocación en alguna empresa en la que se conciliase la vida laboral con la vida familiar, independiente con muchísimos proyectos de futuro y oportunidades.

Se fue acercando la fecha y para entonces nada de lo que se había imaginado llegaría, todavía tendría que luchar con uñas y dientes para conseguir un trabajo medianamente estable y un piso, que con ayuda de su pareja; eso si, poco les importaba a los bancos la condición sexual de ambos (ahí habíamos avanzado con el cambio de siglo y de milenio), conseguiría reformar dentro de la especulación más aberrante y vergonzante que allá por el 2006 estaba en pleno apogeo en España y por qué no decirlo con mucha suerte, suerte por haber encontrado una pareja maravillosa porque esto sola hubiese sido imposible conseguirlo. Bueno esto y otras muchas cosas mas.
Ilustración de Myriam Cameros Sierra para "La Cenicienta que no quería comer perdices" de Nunila López Salamero

Beatriz a pesar de todo seguía soñando aunque algo no cuadraba ¿Cómo era posible que sus padres y los padres de sus amig@s se hubiesen comprado una casa trabajando sólo un miembro de la familia? ¿Cómo podían sus padres llegar a fin de mes cuando ella era pequeña? ¿Estábamos avanzando o retrocedíamos? Si antes con un sueldo no sólo se llegaba a fin de mes, sino que una familia salía adelante incluso con hipotecas ¿qué estaba pasando para que en el recién estrenado siglo XXI esto fuese imposible, incluso con dos sueldos? 

Estas reflexiones rondaban sus pensamientos cuando el euribor le daría un respiro en el 2009,  ya que la crisis mundial en la que nos habían metido unos cuantos banqueros y políticos ambiciosos comenzó a bajar. Bueno, el euribor y que consiguió mantener el puesto de trabajo con el que contaba desde hacía varios años…claro está ella y su pareja.

Beatriz no da crédito en el 2010 cuando noticias como la subida del IVA, la falta de concesión de hipotecas y la subida bestial del paro, entre muchos ejemplos del día a día desbarataban sus creencias pasadas.
Ilustración de Myriam Cameros Sierra para "La Cenicienta que no quería comer perdices" de Nunila López Salamero

Llegados a éste punto aquella niña adolescente de los 90, que ya peina canas con 35, y que aún no ha dejado de soñar con un futuro mejor, espera que las generaciones venideras se encuentren con situaciones económico financieras diseñadas por “personas” que quieran avanzar y mejorar el mundo, que busquen medidas populares de las que se beneficie la gran mayoría y no sólo unos pocos.

Soñar afortunadamente sigue siendo gratis.

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