domingo, 11 de abril de 2010

Los siete pecados capitales

Una obra que podemos contemplar en el Museo del Prado de Madrid, que sigue sorprendiéndonos y que no deja indiferente a nadie. Una peculiar visión moralista que habla del destino final del hombre y sus consecuencias, con una estética rompedora para la época.
 
Si hay un pintor que rompe con todas las tradiciones y formas artísticas que hasta el momento se había repetido sin cesar ese es El Bosco. Un pintor claramente innovador y cuya obra y visión estética sigue pareciéndonos hoy un claro referente del Surrealismo del siglo XX.

Hieronymus Bosch, fue el seudónimo que utilizó el pintor flamenco Jeroen van Aken, natal de una ciudad cercana a Amberes, S-Hertogenbosch, y de la que deriva el nombre de Bosch, más concretamente de su última sílaba.
Sus primeras obras datan desde 1475 a 1480 y entre las que encontramos “Los siete pecados capitales”. Una obra de la que podemos disfrutar en el Museo del Prado de Madrid y que no deja indiferente a nadie.

Lo primero que nos llama la atención es que se trata de una obra pictórica que debemos rodear para poder contemplar las diferentes imágenes que en ella se representan.
En el centro, rodeado de rayos luminosos se encuentra Cristo, vigilando todas y cada una de las escenas que se encuentran en torno a él. En el centro de lo que podríamos comparar con la pupila de un ojo humano.

Y Cristo a traves de esa pupila vigila las escenas que describen los siete pecados capitales (lujuria, gula, avaricia, pereza, ira, envidia y soberbia) en forma de vida cotidiana constituyendo de esta manera una serie de alegorías.
Así mismo, observamos cuatro esferas en los ángulos que representan a la Muerte(superiror izquierda), el Juicio (superior derecha), el Infierno (inferior izquierda) y el Paraíso (inferior derecha).

Un contenido claramente moral, si relacionamos el tema del pecado y el destino último del hombre, (la muerte) y sus posibles consecuencias (Infierno o Paraíso).

En definitiva una delicia contemplativa. 

Fdo. Beatriz Burgos

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