domingo, 1 de noviembre de 2009

Aparece Salvador Pacheco

Después de la infinidad de pistas y conjeturas a cerca de la identidad y el paradero del buscadísimo Salvador Pacheco de la mítica Súbidon, hoy, por fín, llegaba la pista definitiva.

Para los que no esten al corriente de la historia, estas son algunas de las preguntas que se formulaban los más intelectuales y observadores en torno a este misterioso personaje y que sin duda han sido de vital importancia para su posterior aparición:

"¿Es Salvador Pacheco mito o realidad? Algunos aseguran saber su historia, otros que algún conocido suyo atestigua haber hablado con él, pero todo esto no dejan de ser conjeturas que no sabemos si llegan a algún lado... Otra serie de personas afirma ...n con rotundidad que todo esto es una charada sin sentido. Es hora de preguntarse... ¿Quien tiene razón? ¿Hay algún interés creado en que no conozcamos NUNCA la verdad?

"Muchos renglones en blanco hay en la historia de Salvador Pacheco y lo que sabemos no deja de parecernos increíble, lo que hace plantearnos que se trata de un personaje tan mítico como Leónidas, Aquiles o el rey Arturo, tan mítico como los continentes perdidos de Lemuria o la Atlántida.
Sin embargo, un halo de credibilidad parece poseer toda su historia y no se, llamadme confiado, pero yo sí creo en Salvador Pacheco.
Como ya sabemos hay gente que dice tener conocidos que has hablado con el mismísimo Salvador Pacheco, otros niegan con rotundidad, y por que no decirlo, con cierta vehemencia la existencia de este personaje utópico. Yo quiero detenerme en estos últimos:
¿Por qué esa insistencia en negar algo a priori totalmente increíble? ¿Qué necesidad existe en desmerecer a un personaje con una dudosa historia?"

Y bien, ayer tarde recibí una llamada telefónica: , contesté.
Me quedé mudo cuando esa voz penetrante me dijo: Oui, se mua, Salvador Pacheco. (Sí, soy yo, Salvador Pacheco).
Sin mediar palabra me dio una dirección (la cual jamás revelaré) para reunirme con él, antes de que pudiese articular una sola sílaba dijo: Ou revoir! (obuá), y colgó el teléfono.

Simulé una enfermedad repentina en el trabajo y salí de allí en busca de la que sería la noticia del siglo, cuando llegué la estampa que me encontré fue realmente asombrosa, impactante, sobrecogedora!!!

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